Debido a la gran concurrencia de público que participa en el Programa de Manejo del Estrés (PROMES), que incluye charlas abiertas a la comunidad para combatir el estrés, se agregó un encuentro. Todos los jueves habrá dos reuniones: una de 8.30 a 10 y otra de 10.30 a 12, en el Aula Magna del Hospital Central de San Isidro (avenida Santa Fe 431).
El PROMES es un espacio gratuito donde la gente aprende herramientas para controlar este síndrome que sale a la luz cuando las sobrecargas psicológicas y físicas superan la capacidad de resistencia emocional que tiene una persona.
Este taller es parte del Servicio de Medicina del Estrés, que está formado por un equipo de profesionales de salud que previamente evalúa y diagnostica al paciente para obtener un perfil psicobiológico del estrés que padece. Con el resultado en mano, la persona se integra a las charlas.
Único en el país en el ámbito de la salud pública, el servicio está dirigido por Daniel López Rosetti (presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés).
Rosetti sostiene que es muy importante escuchar al cuerpo: “Porque el estrés se manifiesta a través de síntomas que si no se logran compensar desencadenan una enfermedad, como depresión, ansiedad, hipertensión arterial, infartos o ACV”.
Conocer los síntomas es parte de esta propuesta en la que predomina una interacción enriquecedora entre los concurrentes y los expositores.
Experiencias de gente que asiste al taller de estrés
Oscar Grimoldi, un vecino de San Isidro, contó que pasó por momentos difíciles en su vida y gracias a estas charlas pudo salir adelante: “El estrés es algo que muchas veces no nos damos cuenta que lo padecemos. Al incorporar información aprendemos a manejarlo”.
“Aquí me enseñaron que el cuerpo da señales, te avisa cómo reconocer el estrés. En el PROMES nos brindan muchas herramientas útiles”, opinó María Núñez.
Con antecedentes de infarto y mareos, Carlos Monjes pasó por varios médicos pero no le encontraban la raíz de la cuestión. Rosetti le diagnosticó estrés crónico y no dudó en sumarse al taller que se dicta en el Hospital Central.
“Este servicio que nos brinda el Municipio es maravilloso. Te ayuda a acelerar el entendimiento sobre este síndrome. La única inversión es la voluntad”, remató un distendido Monjes.
¿Cómo participar del PROMES?
Hay que acercarse al Servicio de Medicina del Estrés que funciona en el Hospital Central de San Isidro (Av. Santa Fe 431), de lunes a viernes, de 8 a 13.
Se recomienda asistir a las charlas 15 minutos antes del comienzo y llevar un cuaderno para tomar apuntes de los consejos para aprender a manejar el estrés.
jueves, 13 de marzo de 2014
Recomiendan cómo prevenir el glaucoma
En el marco del Día Mundial del Glaucoma, una de las principales causas de ceguera en el mundo, el Municipio de San Isidro, a través de su secretaría de Salud Pública, informó cuáles son las medidas de prevención de esta enfermedad.
La jefa del servicio de Oftalmología del Hospital Central de San Isidro, Nora Bruno, explicó que el Glaucoma es la lesión del nervio óptico, que va desde el ojo hasta el cerebro y funciona como canal de información de la parte visual.
La presión intraocular es la que ejercen los líquidos oculares contra una membrana del ojo para que este órgano se mantenga distendido. “Cuando esa presión aumenta, lastima al nervio que nos permite ver”, advirtió la médica.
La principal medida de prevención
Controlar una vez por año la presión del ojo. “Debemos tener en cuenta que la normal se ubica entre los 15 y 20 milímetros de mercurio; si pasa de esos valores, comienza el dolor y se produce la lesión del nervio óptico, lo cual significa que hemos llegado tarde a la prevención”, precisó Bruno.
Desde Salud Pública sugieren aprovechar el momento en el cual una persona se acerca al servicio de oftalmología, ya sea por cambio de anteojos o alguna molestia en la vista.
El Hospital Central cuenta con varios tonómetros para que los vecinos se tomen la presión.
Bruno reiteró que es importante crear conciencia sobre de la importancia de efectuarse los controles periódicos en la vista, ya que un diagnóstico temprano puede evitar resultados no deseados. “Porque la ceguera es prevenible y la patología tiene tratamiento”.
Si bien la enfermedad se desarrolla en su gran mayoría después de los 40 años, existen los glaucomas infantiles, en recién nacidos, niños y jóvenes.
Para tener en cuenta
El paciente debe tener en cuenta que no es necesario tener síntomas de dolor, picazón o ardor, ya que se trata de una enfermedad silenciosa. Muchas veces es una patología genética, hereditaria, por lo que aquellas personas que tuvieron familiares con glaucoma no deben dejar de realizarse controles periódicamente.
“El proceso hasta llegar al glaucoma es lento y progresivo, razón por la cual la persona no suele darse cuenta. La pérdida de la visión comienza desde el costado hacia el centro del ojo”, concluyó Bruno.
La jefa del servicio de Oftalmología del Hospital Central de San Isidro, Nora Bruno, explicó que el Glaucoma es la lesión del nervio óptico, que va desde el ojo hasta el cerebro y funciona como canal de información de la parte visual.
La presión intraocular es la que ejercen los líquidos oculares contra una membrana del ojo para que este órgano se mantenga distendido. “Cuando esa presión aumenta, lastima al nervio que nos permite ver”, advirtió la médica.
La principal medida de prevención
Controlar una vez por año la presión del ojo. “Debemos tener en cuenta que la normal se ubica entre los 15 y 20 milímetros de mercurio; si pasa de esos valores, comienza el dolor y se produce la lesión del nervio óptico, lo cual significa que hemos llegado tarde a la prevención”, precisó Bruno.
Desde Salud Pública sugieren aprovechar el momento en el cual una persona se acerca al servicio de oftalmología, ya sea por cambio de anteojos o alguna molestia en la vista.
El Hospital Central cuenta con varios tonómetros para que los vecinos se tomen la presión.
Bruno reiteró que es importante crear conciencia sobre de la importancia de efectuarse los controles periódicos en la vista, ya que un diagnóstico temprano puede evitar resultados no deseados. “Porque la ceguera es prevenible y la patología tiene tratamiento”.
Si bien la enfermedad se desarrolla en su gran mayoría después de los 40 años, existen los glaucomas infantiles, en recién nacidos, niños y jóvenes.
Para tener en cuenta
El paciente debe tener en cuenta que no es necesario tener síntomas de dolor, picazón o ardor, ya que se trata de una enfermedad silenciosa. Muchas veces es una patología genética, hereditaria, por lo que aquellas personas que tuvieron familiares con glaucoma no deben dejar de realizarse controles periódicamente.
“El proceso hasta llegar al glaucoma es lento y progresivo, razón por la cual la persona no suele darse cuenta. La pérdida de la visión comienza desde el costado hacia el centro del ojo”, concluyó Bruno.
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